Iglesia del Monasterio Santa María de Huerta

Monasterio Santa Maria de Huerta: La iglesia
El oratorio será lo que dice su nombre, de manera que ninguna otra cosa se hará o guardará allí, y cuando termine el oficio divino todos saldrán de él en silencio absoluto guardando la reverencia debida a Dios, a fin de que el hermano que lo desee pueda rezar para sí sin que la falta de consideración de los demás le perturbe.
Regla de San Benito.

La iglesia constituía el centro neurálgico del monasterio. Era el primer espacio proyectado del conjunto, en torno al cual se iban disponiendo el resto de las dependencias monásticas. En los monasterios cistercienses la iglesia no estaba abierta al culto general, sino reservada a los monjes, novicios, conversos -- laicos que ejecutaban los trabajos manuales del monasterio y dependían de él -- y a otras personas encargadas de realizar diversos servicios cotidianos.

Aunque no existe un arquetipo de iglesia cisterciense, es posible determinar algunos elementos constantes: tres naves, cubiertas abovedadas, coro de monjes. Coro de conversos, amplio transepto y cabecera con capillas.

En santa Maria de huerta se han producido importantes modificaciones respecto a estas constantes, desaparición de los coros en la nave central y construcción de un sotacoro a los pies de la iglesia.

Las naves laterales de la iglesia


Las naves laterales se utilizaban para la de ambulación así como para la práctica de las procesiones y en ellas colocaron altares. En algunas ocasiones se aprovecharon para abrir en sus muros sepulturas.

Las naves laterales, que se habían construido a lo largo del siglo xiii, sufrirán una transformación en el siglo xvii, procediéndose a péinalas porque resultaban muy estrechas. Las obras se inician en 1.632 con el abad Manuel de cereceda, siendo costeadas con las rentas que dejo para ello fray francisco de san bernardo.

Las bóvedas

El ideal de un templo medieval era tener una cubierta de piedra que evitase los terribles incendios. Los edificios de los cistercienses se abovedan con cañones y con crucería gótica, aunque durante mucho tiempo los espacios tuvieron armaduras de madera provisionales.

Los cimborrios


Los cimborrios, tan queridos por los constructores de las iglesias medievales, no tuvieron un tratamiento importante en los templos cistercienses. Ni la luz ni la ventilación creaban problemas, de manera que servían soluciones tan simples como podemos ver en Santa Maria de huerta.
Al final de la edad media los cistercienses no supieron resistirse a los hermosos abovedamientos del último gótico y construyeron sobre sus viejas fábricas.


Capilla real

Al concluir el grueso de las obras arquitectónicas del monasterio es probable que la capilla mayor, al igual que las laterales y partes más importantes de las naves de la iglesia, recibieran un amueblamiento y decoración que tendrían como eje la imagen de nuestra señora de las navas. Pudo haber acompañado a esta imagen un retablo o una decoración pictórica de estilo hispano flamenco, similar a la de la capilla de la magdalena, pues son visibles algunos fragmentos por debajo de las actuales pinturas.
Hoy la capilla real presenta un aspecto que es fruto del transcurrir de los tiempos y de los avatares históricos del monasterio, aspecto en el que se distinguen tres momentos diferentes.
La decoración pictórica de Bartolomé de matarana 1.580-1581.
Las reformas promovidas por el patronado de los duques de Medinaceli, a partir de 1632, para instalar en ella un panteón familiar y un retablo contratado con Sebastián de Benavente.
La construcción del actual retablo mayor, obra de Félix Malo, a partir de 1767

La decoración pictórica de Bartolomé de Matarana

Este fresco se encuentra en parte oculto tras el retablo actual.
El programa icnográfico, de tipo histórico y religioso, esta ligado a las corrientes de renovación y afirmación del monasterio.
En la bóveda se sitúan los evangelistas entronizados en el cielo. En los muros laterales y en la embocadura del arco de acceso al transepto se encuentran los temas históricos: la bendición de los ejércitos de Alfonso VIII por Rodrigo Jiménez de Rada antes de la batalla de las navas de tolosa, y el rey y el arzobispo al frente de los ejércitos cristianos en esta misma batalla.

Los sepulcros de los duques de Medinaceli.
El uso funerario de la capilla real fue cedido a la familia De la Cerda. Este uso venia siendo costumbre, pues en 1498 el Capítulo General de la Orden solicitó al duque "que haga quitar los bultos que ocupan la Capilla Mayor, pues no teniéndola dotada no tenían derecho para tenerlos en ella".
Los sepulcros de los duques de Medinaceli fueron abiertos en 1632 y se inscriben dentro del conjunto de traslados ..

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